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Luego del escándalo de Enron en Estados Unidos, el gobierno de ese país debió tomar drásticas medidas para volver creíbles nuevamente a los balances de las empresas.
Bajo esa consigna el diputado Michael G. Oxley y el Senador Paul S. Sarbanes diseñaron lo que hoy se conoce como Ley de Sarbanes-Oxley, o SOX, como mecanismo para endurecer los controles de las empresas y devolver la confianza perdida.
El texto legal abarca temas como el buen gobierno corporativo, la responsabilidad de los administradores, la transparencia, y otras importantes limitaciones al trabajo de los auditores. Esta normativa es aplicable a todas las empresas que están registradas en la New York Stock Exchange (NYSE) y el NASDAQ, bajo la supervisión de la Securities and Exchange Commission (SEC). Por lo tanto, también rige para todas las empresas extranjeras que cotizan en dichas bolsas de valores, incluyendo a la casa matriz, las subsidiarias y afiliadas.
Igualmente se ha generalizado en la mayoría de los países la adopción de estas normas en las empresas cotizadas o del grupo de las cotizadas, en atención de la responsabilidad corporativa.
La SOX contiene 11 títulos y numerosas secciones, regulando diferentes aspectos e involucrando a los ejecutivos de las empresas, directorio, gobiernos corporativos, comités de auditoría, agentes de valores, corredores de bolsa, clasificadoras de riesgo y firmas auditoras, entre otros. En su segundo título, SOX aborda el tema de la independencia de los auditores. Entre otros, limita los servicios que estas firmas pueden prestar a sus clientes de auditoría y detalla las actividades que requieren ser aprobadas previamente por el Comité de Auditoría. Así, queda prohibido prestar a los clientes de auditoría servicios de contabilidad y otros relacionados con la preparación de las cuentas anuales; diseñar y/o implementar sistemas de información financiera; prestar servicios actuariales o de auditoria interna; servicios de management en general y de recursos humanos; servicios de brokerage, de consultoría de inversión y/o de banca de inversión; servicios legales, outsourcing y Auditoría Interna.
El resto de los servicios no prohibidos explícitamente, incluyendo la asesoría tributaria, pueden ser prestados con el único requisito de que sean aprobados por el Comité de Auditoria del cliente. Para asegurar que la información financiera y contable sea transparente y confiable, SOX estableció que la labor de fiscalizar la veracidad y el proceso de preparación de los estados financieros de la sociedad, correspondería a personas independientes de la sociedad (del management) y de sus dueños. Estas personas son las que forman el Comité de Auditoría.
Este Comité es parte del Directorio y debe estar integrado a lo menos por tres miembros, que no deben tener ninguna relación económica con la sociedad, ni con el controlador, salvo por la remuneración que como director le pague la propia empresa.
Todo aquel titular de acciones cotizadas debe saber que puede encontrar en la CNMV no solo a un ente regulador, sino a un organismo al que podrá recurrir y que lo asistirá. Así desde dicho organismo se ha iniciado hace un tiempo una importante campaña de difusión tendiente a mostrar a esa entidad como protectora del inversor a través de los distintos servicios que ofrece al ciudadano.
Es dable destacar entonces, que dicha protección se da mediante:
- Regulación y supervisión permanente de los mercados y de las entidades que intervienen
- Difusión de información relevante para la toma de decisiones de inversión: colecciones de guías y fichas del inversor gratuita que recogen lo esencial sobre el mercado de valores.
- Desarrollo de actividades y servicios dirigidos en forma específica a los inversores particulares, a través de la Oficina de Atención al Inversor, con respuesta directa e individualizada de las consultas y Servicios de Reclamaciones. También cuenta con el Rincón del Inversor: sección en la web de la CNMV dedicada a la explicación de conceptos y aclaración de dudas más frecuentes sobre los productos de inversión y operatoria del mercado.
La Oficina de Atención del Inversor permite presentar una reclamación si el inversor se considera perjudicado por la actuación de su intermediario (previo reclamo a la entidad), hacer consultas sobre cuestiones generales o particulares, solicitar aclaraciones sobre información difundida por la CNMV, pedir el envío gratuita de guías, denunciar campañas de publicidad engañosas.
Siempre hablamos del Ibex, sabiendo que existen otros índices de referencia. En España contamos con el Indice Total de la Bolsa de Madrid (ITBM). Este indicador muestra los movimientos bursátiles de la Bolsa de Madrid y de sus asociadas, es decir la Bolsa de Bilbao, la Bolsa de Barcelona y la Bolsa de Valencia, las cuales componen el BME (Bolsas y Mercados Españoles).
El ITBM, que se implementa desde 1940, mide los diferentes rendimientos generados por los movimientos efectuados en la bolsa, dando al mismo tiempo un estipulado de precios y costos por acción o valor. Su función básica es expresar en términos numéricos la rentabilidad generada en la bolsa en determinado lapso de tiempo de inversión y reinversión de valores.
Algunos podrán confundir el ITBM con el IGBM, que es el Indice General de la Bolsa de Madrid, el cual a diferencia del índice total se encarga de indicar los diferentes movimientos bursátiles de las 100 principales empresas españolas, reflejando la rentabilidad obtenida por estas grandes empresas que se encuentra regida por el estado de los precios dentro del mercado bursátil.
Al reflejar las ganancias y la generación de altos dividendos, el ITBM se muestra como una excelente alternativa para poner a crecer el dinero, el que ha obtenido en plena crisis una rentabilidad superior al 6%. Según explican los analistas, las empresas más importantes de todos los sectores industriales de España creen que mientras se inviertan ganancias en la Bolsa de Madrid, el indicador ITBM siempre mostrará buenos niveles de rentabilidad.
Hemos visto en algún momento en este blog, las conclusiones de los astrólogos, sobre como influye la conjunción de ciertos astros en la ocurrencia de algún hecho económico importante. También los astrólogos se han ocupado de analizar los astros y las características de los inversores, pero no termina ahí, en Estados Unidos existe un producto, el Astrology Fund, que permite a los inversores hacer una especie de carta astral del mercado.
Este fondo nació cuando Henry Weingarten, fundador de la Escuela de Astrología de Nueva York, abandonó la gestión tradicional de fondos para optar por métodos menos ortodoxos, utilizando la psicología matemática basada en la astrología para predecir el comportamiento de los índices, las divisas y las materias primas.
Weingarten se ha hecho famoso por haber predicho, mirando a los astros, el desplome de la Bolsa de Tokio en 1990 y el de Hong Kong en 1997. Incluso anticipó el crack de las hipotecas de alto riesgo: aseguró que en la última crisis inmobiliaria que se dio a finales de los ‘80, Saturno y Neptuno tenían una alineación similar a la actual. Es decir que además de usar las herramientas técnicas habituales se apoya en los movimientos planetarios, su posición y su alineación para anticiparse al comportamiento del mercado.
De los estudios efectuados, se ha concluido que cuando Júpiter tiene una posición dominante, la bolsa registra más movimientos alcistas. Si en cambio es Saturno el que rige, el mercado tiende a ser más bajista.
Para gestionar el Astrology Fund es importante también la fase del ciclo lunar. Estadísticamente, cuando estamos bajo el influjo de la luna llena la rentabilidad de las inversiones es un 8,3% inferior que cuando hay luna nueva.
Si lo que analizamos bajo los astros son las características de los inversores, las conclusiones son:
- Los de signos de fuego (Aries, Leo y Sagitario) son expertos, quienes nacieron bajo esas estrellas son compradores agresivos, que se lanzan a la aventura sin medir las consecuencias. No le temen a los altibajos, por lo que son los más indicados para hacer dinero en tiempos volátiles. Sin embargo, también es cuando pueden perder fortunas, porque suelen correr riesgos innecesarios.
- Los de signos de Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) son más conservadores, reflexionan antes de tomar decisiones importantes y tienden a dar pasos concretos sin dejarse llevar por emociones o impulsos del momento.
- Los de signos de Aire (Géminis, Libra y Acuario) son ágiles de mente y siempre están buscando la innovación y lo novedoso, aunque también suelen ser muy indecisos.
- Los de signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) son altamente intuitivos y suelen guiarse más por el corazón que por la cabeza.
A pesar que 2009 fue un año de recuperación de los mercados, no así de la economía doméstica, la cifra global de beneficios de las compañías que cotizan sus acciones en la Bolsa española alcanzó en 2009 los 40.870 millones de euros, solo un 3,5% más que en 2008 (39.488 millones).
Recordemos que durante el desastroso 2008 el resultado conjunto de este grupo de cotizadas había caído un 26,2% frente a lo sucedido en 2007.
De las 121 compañías que han informado, 79 han cerrado el ejercicio con beneficios de las que en 38 el beneficio atribuido al accionista mayoritario aumenta y en 4 cambia de signo pasando a generar beneficios. Han sido 42 las sociedades que cerraron el ejercicio con pérdidas, de las que tres forman parte del IBEX 35.
Para comprender mejor la cifra de beneficios expresada es interesante analizar el importante impacto que han tenido los resultados de las empresas inmobiliarias presentes en el mercado. Dichas compañías, con un peso en Bolsa inferior al 1%, se encuadran en uno de los sectores más afectados por la crisis y fueron las primeras en reflejarlo en sus cuentas.
Así, los datos de 2008 sobre la evolución económica de las inmobiliarias afectó negativamente a la cifra global de beneficios y contribuyó de forma importante a que la misma reflejara una caída anual del 26,2%. Sin embargo, en el ejercicio de 2009 el efecto sobre el total ha sido justo el contrario. Si de la cifra global de beneficios se excluyen los resultados generados por las inmobiliarias en ambos lados temporales de la comparación, la tasa a la que evolucionan los resultados empresariales del conjunto de las cotizadas españolas cambia de signo y muestra un retroceso del 9,96%.
En cuanto al grupo de compañías de referencia de la Bolsa española, las que integran el índice IBEX 35, ganaron 41.998 millones de euros en 2009, un retroceso del 8,29% en el año. De los cerca de 42.000 millones mencionados, 25.816 fueron generados por las sociedades industriales y de servicios, 15.255 correspondieron a las entidades bancarias y los restantes 927 millones a Mapfre, única compañía de seguros que forma parte del IBEX 35.
El beneficio generado por las entidades bancarias que forman parte del IBEX 35 alcanzó los 15.255 millones de euros en 2009, el 97% de los beneficios del sector. Esta cifra representa una caída del 8% en 2009, un punto menos que en junio de dicho año. Los resultados de este grupo de compañías han estado claramente marcados por las pérdidas por deterioro de activos financieros que, por importe de 20.186 millones de euros, cargaron a la cuenta de resultados de 2009. Respecto al año 2008 aumentaron un 75% lo que ha puesto de manifiesto el esfuerzo realizado en el saneamiento crediticio.
Dada la vigencia de la Ley 3/2009, de 3 de abril, de Modificaciones Estructurales de las Sociedades Mercantiles, que entró en vigor el 6 de julio de 2009, desde hace poco más de un año, las cotizadas puede aumentar su autocartera hasta un 10%.
Esto significó un cambio importante en la legislación, pasando el límite del 5% anterior al 10%. Esta nueva regulación trajo consecuencias inmediatas, donde las empresas más sensibilizadas con la defensa de sus títulos pusieron en marcha los trámites necesarios para poder acogerse a la nueva regulación. Éste ha sido el caso de la vasca CIE Automotive y de la aerolínea Iberia, que en sus juntas de accionistas aprobaron por esos días las reformas de sus estatutos sociales.
La elevación del límite máximo de autocartera al 10% implicó ajustar la legislación española a lo vigente en Europa. Esta modificación legislativa supone la adaptación de España a las directivas europeas en materia de sociedades internacionales.
Según los analistas, estos cambios serán positivos si responden a una estrategia de anticipación ante un mercado alcista, con vistas a comprar acciones baratas para su posterior amortización cuando remonten las cotizaciones. No obstante, según los expertos, esta ley también da más margen de maniobra a los gestores de las compañías para cuidar al valor, incluso en momentos en los que reciba una oferta de compra. Además, en algunas compañías en las que exista poco capital en bolsa, este incremento de autocartera puede estrangular el capital libre en bolsa.
Esta norma, contempla la introducción de otra serie de modificaciones "estructurales" de la legislación mercantil como una solución transitoria hasta que se refundan y armonicen la totalidad de las leyes de derecho de sociedades. Con esta regulación se modifica el Artículo 75 de la Ley de Sociedades Anónimas, lo que permite que las sociedades cotizadas puedan elevar su autocartera hasta el 10% del capital, porcentaje que se incrementa hasta el 20% para las no cotizadas.
El objetivo final del análisis de series temporales es predecir los resultados futuros de la variable, aplicado al mercado bursátil: la evolución de la acción. Una vez elegido un modelo ARIMA que, con unos parámetros estimados, comprobamos que explica adecuadamente el comportamiento pasado de la acción; la predicción consiste sencillamente en extrapolar estos resultados a nuevos periodos de tiempo.
Toda predicción con cualquier modelo econométrico se basa en una hipótesis fundamental: no se producen cambios estructurales. Esto significa que el modelo que ha explicado en el pasado el comportamiento de la variable, sigue siendo válido, con los mismos valores de los parámetros, en el futuro.
En esta hipótesis se halla la clave del problema; si por alguna razón cambiasen de manera significativa las condiciones del mercado u otro factor importante del mismo, esto podría suponer una alteración del modelo que explica la evolución de la acción. Entonces el modelo observado en el pasado no serviría para predecir el futuro de la acción.
La condición de que no existan cambios estructurales en la serie que analizamos, tiene estrecha relación con la hipótesis de estacionariedad que plantean los modelos Box-Jenkins:
1. Promedio constante.
2. Varianza constante.
3. Estructura de autocorrelaciones constante
La condición de una estructura de autocorrelaciones constante, asegura que el modelo ARIMA que explica el comportamiento de la serie es único en todo el horizonte que estamos considerando. El problema de los cambios estructurales es que resulta difícil saber cuándo se producirán y, en consecuencia, determinar cuándo el modelo pasado deja de ser válido. Por otro lado, la existencia de frecuentes cambios estructurales hace imposible la predicción.
Podemos hacer una comprobación a posteriori con los datos históricos, determinarminado, aproximadamente, en qué fecha del pasado pudo producirse un cambio en el comportamiento de las acciones. Este momento del tiempo divide la serie histórica en dos etapas a analizar por separado, llegando a dos modelos, uno para cada etapa. Si ambos modelos coinciden no hay razones para afirmar la existencia de cambio estructural; sin embargo, cuando los modelos difieran entre las dos etapas, estaremos corroborando la existencia del cambio.
En definitiva, para que la metodología Box-Jenkins sirva para predecir la evolución futura de una acción, no basta con encontrar y estimar un modelo ARIMA que sea adecuado para explicar el pasado más reciente de la acción, sino que es necesario contrastar que ese modelo de comportamiento no ha cambiado a lo largo del tiempo.
Hemos visto cómo el concepto de eficiencia del mercado, está estrechamente ligado con la capacidad de predecir el comportamiento futuro de una acción, para poder sacar de él alguna ventaja diferencial, es decir, una rentabilidad extraordinaria.
Para ello, como sabemos existen múltiples métodos. En la estadística podemos encontrar el análisis univariante de series temporales, que consiste en la posibilidad de predicción de la evolución de una acción, a partir de los datos históricos de la propia acción.
Este análisis parte de la observación de los resultados pasados de la variable, tratando de buscar un modelo que explique el comportamiento sistemático (si existe) de la misma, para así extrapolar sus resultados y poder predecir su comportamiento futuro (principalmente a corto plazo). Partiendo de los modelos clásicos de estudio, se han desarrollado otros nuevos, con una base estadística más sólida.
El gran salto en el estudio de las series temporales se produjo en 1976, con la publicación del libro "Time Series Analysis: Forecasting and Control" de los autores G.E.P. Box y G.M. Jenkins. Su aparición supuso el nacimiento de la metodología Box-Jenkins. Box y Jenkins (1976) plantearon toda una familia de modelos de series temporales, que pudiesen ajustarse para explicar la evolución de una variable a lo largo del tiempo. Son los denominados modelos ARIMA.
Partiendo de la definición de esta familia de modelos, la metodología Box-Jenkins sigue un proceso que consta de cuatro fases:
- Identificación: Se trata de elegir uno o varios modelos ARIMA como posibles candidatos para explicar el comportamiento de la serie.
- Estimación: Se realiza la estimación de los parámetros de los modelos seleccionados.
- Diagnóstico: Se comprueba la adecuación de cada uno de los modelos estimados y se determina cuál es el más idóneo.
- Predicción: Si el modelo elegido es satisfactorio se realizan las predicciones de la variable.
Se trata pues de un procedimiento iterativo de prueba y error, hasta lograr encontrar un modelo que satisfaga plenamente. Se han señalado tres ventajas que justifican y aconsejan la utilización de los modelos ARIMA:
- Los métodos tradicionales son, en su mayor parte, modelos "ad hoc" o intuitivos, sin un fundamento sólido de estadística matemática y teoría de la probabilidad.
- Los modelos ARIMA, no son un único modelo sino una familia completa de posibles modelos.
- Se puede demostrar que un modelo ARIMA adecuado produce las predicciones óptimas, es decir, ningún otro modelo univariante consigue predicciones con menor error medio cuadrático.
Joan Hortalà i Arau, presidente de la Bolsa de Barcelona, tiene publicado un trabajo llamado Crisis y Auges en la Bolsa de Barcelona 1830-2006, y de la cual he querido extraer algunos datos interesantes.
El autor explica que la Bolsa de Barcelona ha evolucionado en diferentes épocas, tanto desde el punto de vista institucional y organizativo, como en aquellos aspectos técnicos referentes a contratación, liquidación y supervisión, logrando dividir las mismas:
1° época: Arranca en 1830 y culmina en 1914, lleva documentación estadística de precios y cambios. En esta época opera el Mercat Lliure de Valors de Barcelona.
2° época: Comienza en 1915, imponiéndose la obligación de un Mercado Oficial, sujeto a las reglamentaciones de los establecimientos de este tipo en España. Ello no obstante, la Asociación del Mercado Libre, en tanto que heredera de la situación anterior, mantiene abierta una plataforma contractual que, al cerrar su actividad al inicio de la Guerra Civil, luego se clausura y se declara su extinción. En este intervalo temporal coexisten dos parquets, como un Mercado Dual: uno oficial en la Casa Lonja y otro autorregulado que actúa en el edificio propio de la calle Avinyó.
3° época: Terminada la guerra, la bolsa reemprende la actividad. En este período, la Bolsa de Barcelona, es ya sólo un Mercado Oficial, y enmarca un largo período, hasta la aplicación de la Ley de Reforma del Mercado de Valores en 1988.
4° época: Comienza con la Ley de Reforma del Mercado de Valores en 1988, en la que en la perspectiva institucional, la Bolsa pierde ámbitos funcionales y ciertas prerrogativas de identidad. Se establece un Mercado Interconectado, un sistema de contratación con cuatro puertas de entrada. El horario de contratación se alarga y se abandona el régimen de corros, como único sistema por el mercado informatizado y continuo. La Bolsa de Barcelona pierde el sistema de compensación y liquidación de los valores interconectados a favor de una sociedad única para estos menesteres localizada en Madrid. También debe abandonar su potestad reguladora, sometiéndose a la supervisión de la CNMV. Además desaparecen los Agentes de Cambio y Bolsa y aparecen las Sociedades y Agencias de Valores, con lo cual se inicia un proceso de bancarización del mercado. La Bolsa deja de ser Corporación de Derecho Público y pasa a ser Sociedad Anónima.
Si hay una empresa que no deja de sorprendernos por su constante expansión, esa es el Banco Santander. Un hito importante en su historia, y seguramente impensado para muchos, ocurrió los últimos días de 1989 fue autorizada para cotizar en la Bolsa de Tokio, convirtiéndose así, en el primer banco español, y el décimo europeo, que entre en el mercado japonés, donde también cotizaba Telefónica desde hacía ya tres años. En ese momento, el grupo del Banco Santander ocupaba el cuarto lugar por activos totales consolidados dentro del sistema financiero español.
Las acciones el Santander cotizaban, además de en las cuatro bolsas españolas, en Nueva York, Londres, París, Frankfort, Zurich, Ginebra y Basilea.
Y el 25 de Enero de 1990 se produjo el debut en el parqué japonés, con gran éxito, donde se mostró como el valor más activo de todo el mercado, incluidos los títulos nacionales. Su presidente, Emilio Botín, que llegó el día anterior en un avión privado para asistir al acto, declaró poco antes de regresar a Madrid que los resultados son prueba del interés que despierta España en Japón y sirven para mejorar la imagen internacional del sistema financiero español.
El precio de apertura de las 750.000 acciones colocadas por el Santander en el mercado de Tokio fue de 7.060 yenes y al cierre quedó establecido en 7.550 yenes con un volumen de intercambio de 434.500 acciones, lo cual hizo que la entidad española se convirtiera en el título más negociado durante las cuatro horas de sesión. El precio de listing del Santander se fijó en 6.990 yenes, utilizando como base de referencia la cotización obtenida el 15 de Enero de 1990, por el banco en la Bolsa de Madrid.
El paquete sacado al mercado fue comprado fechas antes del ingreso por 4.800 inversores japoneses, más de un 70% de ellos privados y el resto diversas sociedades bancarias y de seguros. El Banco Santander colocaba en el mercado de Tokio 750.000 acciones, un paquete pequeño, pero simbólico, según declaró su presidente, pues apenas representa el 0,7% de su capital social. El estreno había sido arrollador y había dejado sorprendidos a sus propios directivos. Gran parte se debe a la curiosidad que en general despierta en bolsa la entrada de un título nuevo, pero también al interés y confianza que suscita en el mercado japonés el fuerte crecimiento de la economía española, según la firma de valores nipona Nomura, el mayor banco de inversiones del mundo, que ha hecho de principal agente de intermediario junto a otras 23 firmas de securities menores en la operación.