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Siempre es bueno recordar cuando ha sido el peor año en cuanto a caídas de la Bolsa, no por bueno pero si por hacer un repaso.
El peor hundimiento del Ibex-35 se registró en el ya lejano mes de Octubre de 2008, una vez que colapsó Lehamn Brothers. Es así que el Ibex-35 llegó a desplomarse en un 9,14%, llegando a sobrepasar a las caídas bursátiles generadas por la crisis política de la Unión Soviética en 1991 y del 'Lunes negro' de 1987 en la bolsa de Nueva York.
Lo que ha generado en estos últimos años los mayores desplomes fueron las crisis financieras y sus posteriores consecuencias en las economías de ambos lados del Atlántico. Vale recordar que, la Sociedad de Bolsas constituyó el índice Ibex 35 en Enero de 1992 y la jornada del pasado 4 de Enero de 2010, quedará en la historia al superar en lo que era hasta ahora el mayor retroceso del mercado español (8,49%), este retroceso se dio en Agosto de 1991, ya que por ese entonces se producía la histórica caída de la Unión Soviética.
En sólo en 7 oportunidades el selectivo español y sus antecesores registraron caídas por sobre los 7 puntos. Mientras que en 32 oportunidades se produjo por sobre el 4% y en 83 oportunidades descendió por sobre el 3%.
Otras caídas importantes se dieron ante los atentados del 11-M de 2004 en Madrid, cuando la misma fue del 4,15%. También se recuerda el 30 de Julio de 2002, ésta ocasionada por la crisis en Argentina y la depreciación del real brasileño -5,07%, en tanto que la del 14 de Septiembre de 2001 se debió a los atentados del 11-S de 2001 con una -5,82% y la del 13 de Enero de 1999 fue debido a la dimisión del presidente del Banco Central de Brasil, con una baja del 6,88%.
Resumamos entonces las mayores caídas porcentuales del Ibex 35:
-10 de Octubre de 2008 (9,14%)
-19 de Agosto de 1991 (8,49%)
-21 de Octubre de 1987 (7,76%)
-21 de Enero de 2008 (7,54%)
-27 de Octubre de 1987 (7,16%)
-29 de Octubre de 1987 (7,12%)
-1 de Octubre de 1998 (7,08%)
-10 de Septiembre de 1998 (7,07%)
-13 de Enero de 1999 (6,88%)
-6 de Agosto de 1990 (6,39%)
-6 de Octubre de 2008 (6,06%)
Entre tantas cosas que nos quitó la crisis, están las grandes noticias del año, los desembarcos importantes y esperados a la Bolsa, es una de ellas.
Remontemonos entonces a mitad de 2006 a mitad de 2007 para ver que pasaba ahì.
Desde junio del 2006 hasta junio de 2007, diez empresas saltaron al parqué bursátil y la mayoría con éxito.
Sólo la compañía aérea Vueling destaca por sus alta pérdidas. Es que desde su debut, el 1/12/2006 y en un año, perdió un 61%. Y eso que en sus primeros tres meses en el parqué llegó a revalorizarse un 56,3%.
La otra compañía que tampoco pudo en su primer año mostrarse feliz fue Realia, tampoco lo hizo después... Saltó al parqué en junio de 2007 tardíamente, cuando toda la fiebre por las constructoras e inmobiliarias ya se había convertido en temor.
De las demás compañías, un año después de su debut, todas gozaban de un precio superior al de su OPV.
Algunas, como GAM, Técnicas Reunidas o Riofisa se habían aupado como uno de los mejores valores del mercado continuo.
GAM se revalorizó ese año un 192,6%, lo que la convirtió en la empresa más rentable de todas las OPV de ese período, aunque también fue la primera que empezó a cotizar. De las que debutaron en 2007, destaca Solaria, que en seis meses ganó un 71,7%, lo que demuestra las confianza de los inversores hacía las empresas que producen energías renovables.
Otro sector en el que los expertos confían es el relacionado con la salud. Almirall y Clínica Baviera aparecieron también en 2007 en el mercado continuo. Almirall, que comercializa el conocido fármaco Almax, subió en sus primeros meses un 5,7%. Clínica Baviera, por su parte, se comportó aún mejor, ganando un 24% en sus primeros seis meses.
Antevenio es una firma que brinda soluciones de marketing on line, y que en enero de 2007, sorprendió con su salida a Bolsa, luego de siete años que explotara la burbuja tecnológica.
Pero para cotizar en Bolsa, la compañía ha tenido que salir fuera de España: al mercado francés Alternext, un índice para las pequeñas y medianas empresas dependiente de Euronext.
Es que además de ser una empresa del rubro puntocom, es una empresa relativamente pequeña, y por lo tanto es poco habitual ver empresas de ese tamaño en el parqué.
Así, en 2005 facturó seis millones de euros, y los beneficios no superaron el millón y al momento de su salida a Bolsa contaba con una plantilla de 60 trabajadores.
Su negocio tenía en ese momento en tres divisiones: Antevenio Media, que se ocupa de los medios digitales del grupo; Antevenio Direct, dedicada al mailing electrónico, y Centrocom, que crea bases de datos de clientes potenciales para los anunciantes.
Antevenio debió tomar esa estrategia, dado que en España todavía no hay un mercado similar para las pequeñas empresas, y según su presidente el Nuevo Mercado tiene unas exigencias parecidas a las de la Bolsa de Madrid, pero está pensado para puntocom, no para pymes.
Desde 2003, Antevenio fue aumentando sus beneficios y su facturación constantemente. Pero la corta historia de la compañía no siempre ha sido fácil. Nació en 1997 con el nombre de I-Network Publicidad y vivió tiempos difíciles con el pinchazo de las tecnológicas y la caída del mercado publicitario entre 2000 y 2003.
La firma se estrenó en Alternext el 13 de febrero de 2007, colocando un 25,93% de su capital mediante una ampliación, saliendo al mercado 1.050.000 acciones, con un valor entre los 5,83 y los 6,77 euros.
El principal objetivo de su salida al parqué francés, era obtener financiación para sus planes de crecimiento, con los fondos pretendían ofrecer más productos y servicios a los anunciantes.
Dos años después de salir a cotizar en Alternext, Antevenio multiplicó por 2,5 su cifra de negocio y por 3,5 su resultado de explotación.
El 4 de Abril de 2007 nacía, lo que puede llamarse, la Bolsa más grande del mundo, ya que se funcionaron la Bolsa de Valores de Nueva York (Nymex) y el gigante bursátil europeo Euronext, dando lugar a Nyse Euronext.
El valor acumulado de las empresas cotizadas en el grupo representaría $28 500 millones, el importe medio de intercambios diarios sería de $102 000 millones, más de 4 000 sociedades cotizadas, entre las que se encuentran 80 de las 100 empresas más grandes del mundo; y, la capitalización de bolsa del grupo sumaría más de $26 000 millones.
La nueva Bolsa contaría con un Consejo de administración con 22 miembros: 11 estadounidenses y 11 europeos.
Cada una por separado ya representaba algo gigantesco:
- El New York Stock Exchange o Big Board, fundado en 1792, era antes de la fusión la primera Bolsa mundial en términos de capitalización de bolsa acumulada por las empresas que cotizaban. Obtuvo $205 millones de beneficio neto en 2006, un alza de 403,6% con relación a 2005, para un volumen de negocios de $2 400 millones.
- Por otro lado, Euronext era la primera Bolsa internacional, y había nacido el 20 de septiembre de 2000 con la fusión de las de París, Bruselas y Ámsterdam. En 2002 compraba el London International Financial Futures and Options Exchange (Liffe), plataforma londinense de cambio de productos derivados, y la Bolsa de Valores de Lisboa e Porto (BVLP). El grupo logró $450 millones de beneficio neto en 2006 (+50,8% respecto a 2005) para un volumen de negocios en alza de 14,6% a $1 380 millones.
El Nyse Euronext, que tiene seis plataformas de transacciones, anunciaba también su objetivo de adoptar sistemas informáticos comunes mediante la reducción del número de plataformas a solamente dos.
Euronext y la NYSE anunciaron además en ese momento, la creación de dos fundaciones, una en cada continente, para la protección de sus respectivos mercados de toda intervención. (AFP)
Corría 1997 y una gran crisis bursátil hizo temblar a los inversionistas, titulares de los fondos de inversión, sobre todo de los de renta variable y los de renta variable mixta.
Tras el crash, las cifras corroboraban las previsiones más optimistas de los expertos: las rentabilidades de los fondos de inversión de renta variable retrocedían menos que la Bolsa.
Con la crisis en marcha, se estima que un 3% de los inversores que tenían sus ahorros en este tipo de fondos, algo más de 20.000 personas, vendieron sus participaciones.
Pero hacia finales de ese año, ya con una recuperación de los mercados y con cierta estabilidad indicaban que la rentabilidad de estos productos continuaría resultando ventajosa frente a los más tradicionales (depósitos a plazo, letras del Tesoro o bonos del Estado.).
Durante los peores momentos, en octubre de 1997, los españoles sufrieron la crisis, pero no todos de la misma forma. Los más perjudicados han sido aquéllos que asumieron más riesgos a cambio de ganancias más jugosas: los partícipes de fondos de renta variable y de mixtos de renta variable. Si en los nueve primeros meses del año la rentabilidad de estos fondos ascendía al 24,7% y 15%, respectivamente, durante el mes negro sufrió un quebranto de un 7,3% y 4%.
De todo ello se desprende que estos partícipes no han perdido, sino que la potencial rentabilidad de su inversión se ha visto reducida. Además, como todos los analistas señalan, sólo se pierde dinero en Bolsa cuando se vende. Mientras se mantienen las acciones, las pérdidas o minusvalías de los valores sólo están sobre el papel.
Los datos demuestran esta postura: el índice Ibex cedió durante octubre un 12,2%, casi un 5% más de lo perdido por los fondos de renta variable. El clima de inestabilidad bursátil que ha existido ha hecho que muchos pequeños ahorradores dejen de pensar que la Bolsa y los fondos de inversión de renta variable son una vía fácil y rápida para conseguir ganancias, es que durante noviembre de 1997, el volumen patrimonial de los fondos de inversión ha crecido tan sólo 101.000 millones de pesetas. Una cifra escasa para el ritmo acelerado de incremento que estaba registrando en esos dos últimos años.
Hace dos años la Bolsa española se destacaba en los mercados europeos, ya que en 15 años había crecido un 600%, hasta convertirse en este periodo en la más rentable de los grandes mercados desarrollados. Momento también en el que el Ibex batía todos sus récords.
Durante mediados de 2007, estalló la crisis financiera de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos y el Ibex perdió todas las ganancias acumuladas durante el año, pero prontamente logró recuperarse, casi contracorriente respecto al resto de mercados, volviéndose a situar entre los índices más rentables.
Pero desde algunos sectores resaltaban que la rápida recuperación se debió al importante crecimiento de Telefónica, ya que en menos de un mes había aumentado su valor un 20,4% y el peso relativo de esta acción en el Ibex hacía que dicho crecimiento repercutiera en el mismo. Dicho aumento se produjo luego de los anuncios de los planes de negocios de la compañía para el año 2008.
Así las cosas, el mercado de renta variable español resultaba mucho más rentable que los del resto de los grandes países desarrollados, si se comparan los últimos 5, 10 o 15 años. Los que sí superaban al Ibex son algunos índices de mercados emergentes como los de Este de Europa, Asia o los de países como México o Brasil, pese a las sacudidas que han atravesado. La Bolsa de México, por ejemplo, se ha revalorizado un 1.773,61%, pese al efecto Tequila -la crisis económica que vivió el país en 1994.
Pero vayamos en detalle analicemos la rentabilidad de los Fondos, el Fidelity Iberia fue el más rentable de bolsa española en 2007, además del más rentable en el largo plazo de tres años. Es que en 2007 obtuvo una ganancia del 19,88%, casi tres veces más que la subida del 7,3 % lograda en el mismo periodo por el Ibex 35. Este avance le ha permitido elevar su ganancia a tres años al 111,7 %, cifra con la que ha superado en un punto porcentual al segundo en este ranking, el Santander Aggressive Spain, que había sido el fondo más rentable de la categoría en 2006, Tremendo crecimiento, lo convirtió en uno de los fondos preferidos en las carteras de los inversores profesionales y se disputaba el puesto del mayor producto de bolsa española con Bestinver Bolsa. Además ese año Fidelity Iberia también amenazaba el reinado de Bestinver Bolsa en la rentabilidad a cinco años. La de éste último se elevaba al 206%, mientras que la de Fidelity Iberia superaba el 200%. A diez años, la diferencia era aún mayor a favor de Bestinver, que se elevaba hasta el 440 %, casi el doble que el producto de la gestora Fidelity.
Como sabemos en 2008 se batieron muchos récords negativos, entre ellos en la Bolsa española en nunca se había vivido un Enero tan negativo como el de 2008.
La caída del 13% no sólo es la mayor en la breve historia del Ibex 35, sino que no hay en toda la historia del índice general de la Bolsa de Madrid ningún enero peor desde 1874, el primer año del que hay datos.
Hasta 2008, el peor mes de enero que se recordaba era el de 1883, el año en que el Banco de España dejó de hacer frente a la conversión de billetes en metal, lo que supuso la devaluación de la peseta corriente frente a la peseta-oro. Al igual que el año pasado, en ese momento, también se salía de una burbuja financiera que, en la terminología bursátil de la época, se denominó la fiebre del oro.
El crecimiento económico de los primeros años de la Restauración y la reordenación de la deuda de Camacho impulsaron las cotizaciones hasta que en 1982 llegó una especie de crash, que se transmitió desde París y acabó por llegar a Madrid vía Barcelona.
Había 40 empresas cotizadas, entre ellas el propio Banco de España, que tenía el monopolio de la emisión de billetes desde 1874.
Aquella fue la primera gran crisis bursátil de la que hay constancia. La segunda fue la provocada por la Guerra de Cuba, que dio paso rápidamente a un periodo alcista por la repatriación de capitales.
Enero de 2008 fue un desastre para España, y también para la mayoría de las Bolsas de todo el mundo. Curiosamente, en Estados Unidos, el ojo del huracán financiero, las pérdidas han sido mucho menores que en Europa y Asia. Como en 1883, el sector financiero ha estado entre los más castigados.
Tradicionalmente, enero es el mejor mes del mercado. De hecho, especialmente en Estados Unidos, se ha estudiado desde hace años el llamado efecto enero, por el cual la Bolsa suele subir el primer mes del año sin que exista una explicación racional clara. Se han manejado razones fiscales o la entrada de nuevos inversores en el mercado con dinero fresco entre otras posibles explicaciones a ese optimismo bursátil de comienzos de año. En España, la peor racha de eneros se vivió en la Transición.
La Bolsa arrancó el año con fuertes caídas en 1976, 1977, 1978 y 1979. A la incertidumbre política se unió el efecto de la crisis del petróleo y entre 1974 y 1980 el índice general de la Bolsa de Madrid cayó el 75% en un periodo de inflación de dos dígitos.
En términos reales, la Bolsa llegó a perder en menos de una década el 90% de su valor. También fueron muy malos los meses de enero de los años cuarenta, en plena posguerra, cuando el mercado español se vio castigado por la autarquía y el aislamiento internacional. Por el contrario, los periodos de mayor esplendor bursátil corresponden a la apertura al exterior, especialmente durante la negociación y entrada de España en la Unión Europea.
El año 1986, con una subida del 108%, sigue siendo de lejos el mejor de la historia, y 1984 y 1985 están también entre los mejores. Esas subidas precedieron a la primera de las grandes crisis modernas, la que originó el crash de Nueva York de 1987. Octubre de 1987, con un retroceso del 28,3%, sigue figurando como el peor mes de la historia de la Bolsa española.
Como ya vimos 2006 fue un gran año para la Bolsa de Madrid, fue también en ese período que Madrid pasó a ocupar el segundo puesto del ranking de salidas a bolsa en los mercados europeos.
Según el Observatorio Europeo de OPVs que elabora trimestralmente PricewaterhouseCoopers, el valor de las ofertas públicas de venta realizadas en el mercado madrileño alcanzó los 991 millones de euros, sólo por detrás de Londres, que tradicionalmente es el líder en este ranking.
La salida a bolsa del holding Bolsas y Mercados Españoles (BME), con un valor de 779 millones de euros, impulsó a Madrid por encima de la alemana Deutsche Börse, la polaca WSE y Euronext.
Nada en ese momento anticipaba la crisis desatada dos años después, muchas empresas se volcaron al mercado por grandes volúmenes, tanto que en el tercer trimestre de ese año se produjeron 126 salidas a bolsa en los mercados europeos, una actividad similar a la contabilizada en 2005, cuando se registraron 125 OPVs.
Sin embargo, el volumen de las operaciones fue muy superior al registrado en el pasado ejercicio. Otro de los datos interesantes del informe habla que los mercados de la Unión Europea continúan atrayendo a las compañías extra comunitarias.
En el tercer trimestre de 2006, 16 de las 126 OPVs fueron protagonizadas por empresas no pertenecientes a la UE. Tres sociedades de Canadá, dos de Australia y EEUU y una japonesa eligieron Londres para acceder a los mercados, y una empresa ucraniana de alimentación, Astrata Holdings, escogió Varsovia. El valor de las salidas a bolsa en los mercados europeos ascendió a 11.808 millones de euros, un 40% superior al obtenido en el tercer trimestre de 2005.
Este incremento se debe, básicamente, al dinamismo de los mercados londinenses, según el estudio, donde se realizaron casi la mitad de las OPVs europeas, con un valor de 9.509 millones de euros. Las dos mayores salidas a bolsa efectuadas en Europa tuvieron como sede Londres: en primer lugar, Rosneft, la petrolera y gasista rusa, con un valor superior a los 5.000 millones de euros. Y en segundo lugar, la aseguradora británica Standard Life, con un valor de más de 3.000 millones de euros.
En tercera posición de la lista, y a mucha distancia de las dos anteriores, figuraba la española BME. La creciente actividad de los mercados europeos en las salidas a bolsa contrasta con el retroceso de estas operaciones en EEUU, tanto en número como en valor. En el tercer trimestre de 2006 se produjeron 32 OPVs en EEUU, la mitad que en el mismo periodo de 2005, con un valor de 4.685 millones de euros, frente a los 7.746 millones de euros contabilizados entre julio y septiembre del pasado ejercicio.
Era agosto de 1998, pleno verano en Madrid, cuando algunas de las más grandes empresas españolas, como Telefónica, Santander o BBV, perdían un 13% de su valor en la Bolsa.
Sin dudas un día de pánico total, a pesar de que los cuidadores de esos valores hacían horas extras comprando papel a un precio cada minuto más ruinoso.
Si bien los esfuerzo por detener la caída fueron grandes, parecían vanos. Ya días anteriores se hablaba de una corrección de las alzas ocurridas hasta ese momento y que muchos consideraban exageradas, dada la realidad de las empresas. Pero la situación se dio vuelta, el castigo parecía mucho, porque los descensos no parecían correcciones, sino descensos vertiginosos, que se convirtieron en los más importantes de ese año.
Al parecer grandes inversores institucionales norteamericanos y alemanes habían ordenado ventas masivas en la Bolsa de Madrid, con la intención de replegarse a bases más seguras o acotar, en el caso de los germanos, sus problemas a su zona de influencia natural, Rusia y el Este europeo.
El caso es que en unos días, Telefónica (cedió 1.980 pesetas desde su máximo anual), Santander (1.580), Endesa (1.420) o BBV (1.075) perdieron en Bolsa más de lo que habían invertido en su expansión latinoamericana.
Por esos días muchos temblaban de solo pensar lo que podría ocurrir si una devaluación en el subcontinente arrastrara, en estampida, al resto de las monedas de la región.
En Telefónica mostraban seguridad, avalada por el hecho de que el 60% de la deuda asumida en esas fechas en Brasil está residenciada en reales y no en dólares, dado que las compañías que habían comprado en Brasil no tenían deuda en dólares de ningún tipo.
Por otro lado, todos miraban extrañados el descenso del BBV y el Santander, teniendo en cuenta que ya habían amortizado el 100% de sus fondos de comercio latinoamericano.
Por supuesto, los expertos se empeñaban en afirmar que era tiempo de comprar, si bien la perspectiva no era muy alentadora, a pesar de los loables esfuerzos de Rato y Folgado por recordar la solidez de los fundamentals españoles.
Cada país americano donde España posee inversiones, tenía y tiene su problema. El problema de Venezuela es el precio del petróleo. El de Chile, el cobre. El de Brasil, un déficit público elefantiásico, y el de Argentina, que se contagia de todo lo que le pasa a su socio comercial Brasil. Pero la cuestión era que la Bolsa española sufrió una corrección tan brutal que en unos días se ha puesto a niveles de principios de marzo de 1997 y todo aquello que era orgullo, se desvanecía. Las grandes empresas españolas se empeñan en transmitir mensajes de tranquilidad y la aventura latinoamericana no estaba en discusión.
Continuamos hablando del tema que ocupa todos los periódicos financieros del momento: los dividendos.
Hacia fines de 2004 había una gran euforia respecto de los dividendos de fin de año, ya que durante los primeros once meses del año, las empresas cotizadas en el parqué madrileño retribuyeron a sus accionistas con 14.077,26 millones de euros, vía dividendo, devolución de primas de emisión y reducción de nominal, lo que supuso un incremento del 20,21% respecto al mismo período del año anterior y un récord histórico en el mercado de valores español.
Entre las razones que las empresas argumentan como soporte de su política de dividendos está la que sostiene que la creación de valor no sólo no es incompatible con el reparto de dividendos, sino que dicho dividendo viene a representar además la forma "más eficiente" de trasladar el valor creado por las empresas a sus accionistas, ya que el dividendo además de mostrar la capacidad de la empresaspara ganar dinero también es un reflejo de su capacidad para crear valor.
El dividendo continúa siendo la principal fórmula de remuneración al accionista como demuestra el hecho de que, durante el año 2004, ha representado un 82% del total de remuneraciones brutas y entre enero y noviembre de ese año creció un 26,89%.
En concepto de dividendos brutos, las sociedades han pagado a sus accionistas un importe de 11.387 millones.
Durante los primeros años de esta década Telefónica se posicionó con una agresiva estrategia de pagos a sus accionistas. A través de la devolución de reservas, Telefónica efectuó a sus accionistas un pago en efectivo en noviembre de 2004 por importe de 991,17 millones de euros. Terra también jugó fuerte y pagó a sus accionistas un importe de 1.202 millones de euros. El importe pagado por estas dos empresas representa más del 90% del total de devolución de reservas pagadas en 2004.
Durante ese año fue espectacular la subida del sector de Comunicación, en el que aparte de las retribuciones realizadas en concepto de dividendos por Telefónica (991 millones) y su filial Telefónica Móviles (796 millones), otras empresas también tuvieron un peso significativo, como es el caso de Recoletos, que en abril pagó 5,82 millones a sus accionistas (2,93 millones más que en abril del año anterior).
En cuanto al sector financiero, los grandes bancos, SCH y BBVA, pagaron en 2004 a sus accionistas 1.496,82 millones y 1.330,12 millones, respectivamente. SCH retribuyó a sus accionistas con 109 millones más que el año anterior y BBVA dedicó a este concepto 218 millones más que el año precedente.
La petrolera Repsol YPF, principal empresa del sector energético, también realizó un esfuerzo "adicional" de remuneración, aumentando los pagos en 122 millones de euros, mientras que Iberdrola aumentó la retribución en 53 millones.