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Ya hemos comentado en anteriores post, que los rumores sirven para calentar el valor de una acción. También sabemos que hay muchos que salen ganando con esto, pero muchos otros que terminan perdiendo. Así un rumor generalmente se refiere a un acontecimiento a ocurrir que repercute en los mercados, el mismo se da a conocer como muy probable, aunque incierto en el tiempo.
Los rumores normalmente son sobre la venta de una gran empresa, la creación de una OPA o el cambio de titularidad de una multinacional. Obviamente quienes operan detrás del rumor son los que ganan, pero los pequeños ahorradores suelen operar 'con el pie cambiado', es decir, compran con la noticia cuando la cotización ya está por las nubes, sin rentabilizar su inversión, hasta el punto de que se arriesgan a perder parte de la inversión realizada.
Es por eso que decimos que compran con el rumor y venden con la noticia. Los expertos advierten de que la aparición de estos rumores es normal en un mercado bursátil y que en muchas oportunidades son los propios inversionistas quienes tratan de impulsar estos valores a través de los muchos foros de Bolsa que se publican en Internet. Ante esto, la Asociación Española de Accionistas Minoritarios en Empresas Cotizadas en Bolsa (AEMEC) propone un control de la información y de los rumores mediante la creación de plataformas de accionistas que defiendan e informen a sus titulares.
Desde AEMEC consideran que el perjudicado siempre es el pequeño y mediano inversor porque es el que se queda fuera del proceso, ya que cuando se entera del rumor ya es demasiado tarde para que el titular de las acciones se posicione sobre qué hacer con un valor. Son las personas o entidades que mueven grandes cantidades de dinero las que se benefician de esta estrategia, ya que a través de una simple llamada pueden confirmar su veracidad, como ocurre con determinados 'hedge-funds' o fondos de capital riesgo.
Un ejemplo de esta estrategia es lo que ocurrió con Telepizza: determinados foros llevaban tiempo calentando el valor sobre una posible OPA, de manera que momentos antes de llevarse a cabo estas acciones registraron un espectacular aumento en su volumen. Esto significa que las empresas o personas que estaban interesados en la operación (los hermanos Ballvé, a través de la sociedad Carval) habían tomado posiciones, mientras que el pequeño inversor se había quedado fuera y solamente los que dieron crédito al rumor se pudieron aprovechar de la operación.
Hay algunas empresas que llevan años bajos los rumores de una posible compra que sólo sirve para que los grandes brookers deshagan sus posiciones en los cambios bruscos en la cotización del valor, mientras que el accionista minoritario puede quedar atrapado en precios superiores al que cotiza la acción. Por otro lado consideran que debe diferenciarse un rumor para calentar una acción, de lo que es un movimiento corporativo (una OPA, por ejemplo), que en este caso sí la considera beneficiosa para el pequeño ahorrador, ya que supone una revalorización de la inversión, aunque para ello haya que comprar las acciones antes, nunca en el mismo momento de la operación bursátil, porque probablemente se desaproveche el recorrido alcista que pueda tener el valor.